jueves, 9 de junio de 2011

lunes, 6 de junio de 2011

Marcha Puertos Míticos de Ávila 2011

Tenía la espina del año pasado, en el que encontrándome bastante bien de fuerzas me dí la vuelta al coronar Serranillos ante lo que estaba cayendo. Este año sí, salió un día bastante bueno para hacer bici.
Salida a las 8:00 desde la Plaza de Toros de Ávila. El madrugón para estos saraos es tipo ironman, despertador a las 5.20 y cuerpo atocinado durante un rato largo. De salida se enfila ya el Puerto de la Paramera, tendido pero muy pestoso. Esos puertos que son carretera general me saturan bastante. Salimos - voy en compañía del amigo Salinero, con el que suelo ir a este tipo de marchas - a es a cola de pelotón. Subimos muy tranquilos, el día es largo y las alegrías se pueden pagar.


Tras coronar, descenso vertiginoso hasta San Juan de la Nava, desde donde se va en bajada hasta Burgohondo. A partir de ahí, con algún descanso se sube continuamente, hasta coronar Serranillos. El paisaje, espectacular. Las lluvias han puesto el monte guapo de verdad. Comemos tranquilamente e iniciamos un largo descenso espectacular y difrutón. En el giro a la izquierda que lleva a un corto ascenso al puerto de Pedro Bernardo, al compañero se la jode el cable del cambio. Avería de lo más puta en este terreno. Se va para adelante con un 39x13 y dos cojones, a ver si encuentra alguna solución.


Nueva bajada laaaarga hasta Pedro Bernardo, para tomar a continuación la carretera general en la que encontramos los pocos llanos de la marcha. Tan pocos que unos minutos se gira a la izquierda: empieza el cachondeo. Ritmo prudente y mucha tranquilidad, son más de 22 kms de ascenso continuo. Las rampas más duras se encuentran en las travesías de Gavilanes y Mijares. En este último hay avituallamiento líquido en el que paro parsimoniosamente en compañía de un chaval que lleva un ritmo similar al mío. A partir de ese punto empieza llover y granizar, en algún momento con cierta intensidad. Este año llevo unoa cuantas granizadas en el lomo, hay que joderse.



La subida al Puerto de Mijares es de lo más bonito que se puede hacer en bici. El tiempo ayuda, es una zona que en un día de calor tiene que hacer el ascenso muy duro. Con la lluvia, entre el frescor del ambiente, los olores y las vistas - espectaculares - la ascensión es una gozada. Es un puerto largo pero sin grandes desniveles, que permite a tochos como el menda subir y guardar algo para lo que queda. A pocos kilómetros de coronar aparece Salinero. Se ha subido lo más duro con la tranca puesta, el muy belloto. Pero al final le han apañado el cambio unos compañeros de un club ciclista ¿segoviano? y puede seguir, aunque va un poco acalambrado tras la machacada.



Coronamos bajo una lluvia que arrecia y que hace el descenso incómodo y peligroso, pasamos frío. En los falsos llanos que hay camino de Burgohondo paso un momento de flojera, que intento mitigar en el avituallamiento que hay a la salida del pueblo.



Sigo con malas sensaciones camino al Puerto de Navalmoral, sensaciones que van mejorando conforme nos metemos en la ascensión. Se ve que el tripeo va llegando a donde tiene que llegar. Puerto no tan bonito como Serranillos y Mijares, pero infinitamente más grato que la Paramera, por donde se volvía el pasado año. Tras 10 ó 12 kilómetros de ascensión, ya con un poco de calor y estado general de "tostadura mental" (se oyen comentarios estándar tipo "estoy hasta la polla"), coronamos.



Desde la cima de Navalomoral hasta Ávila, quedan 18 kilómetros de descenso rápido primero, y llanos que pican para abajo después. Hago persecución tras moto (Salinero) al que doy pocos y cortos relevos. Me encuentro bien, mejor de lo esperado, pero yo no puedo ir tan deprisa. Podría hacer más camino, pero no a 50 km/h.



Llegamos a Ávila y ¡premio!, este año no se acaba en la Plaza de Toros (llano) si no en El Rastro, una subida adoquinada de un kilómetro con tramos que andan por el 9%. La puntilla, je je. Damos lástima a los que andan por ahí de visitantes dominicales. Cruzamos la meta, saludamos a algún compañero con el hemos coincidido en largos tramos, y tiramos para la Plaza a guardar bicis y comer algo, que había ya hambre lobuna.



Al final, unos 180 kms con 4 puertos con bastante entidad y 3500 de desnivel positivo.